La mayoría de los alimentos que se producen para la reventa se curan primero y luego se ahúman sin calor. Este proceso se realiza en general a menos de 100°F o de la temperatura a la que se quema o licua la grasa. Al final del proceso, se agrega más calor para fines de apariencia y sabor. Es necesario curar muy poco estos alimentos y tienen la apariencia, el sabor y la textura de los alimentos bien cocinados.

